El primer documento escrito que recoge la “moraga” es el evangelio de S. Juan. Jesús se vuelve a reunir con sus discípulos alrededor de unas brasas para compartir la pesca que acababan de hacer.
La “moraga” es una forma de reunirse totalmente malagueña. Se trata de encontrarse una serie de amigos para conversar con la excusa de asar unos sencillos pescados a pie de playa. Las brasas dan calor, intimidad y el punto justo para convertir unas modestas sardinas en un exquisito bocado. Convierten la conversación intrascendente en una profunda reflexión.
El primer documento escrito que recoge la “moraga” es el Evangelio de san Juan. Jesús se vuelve a reunir con sus discípulos alrededor de unas brasas para compartir la pesca que acababan de hacer. Una vez más partió el pan y lo compartió con sus apóstoles que aun estaban desconcertados. El encuentro con Jesús Resucitado les pone en marcha.
Hemos vivido la octava de la Resurrección. Las grandes concentraciones de gente así como la presencia de cámaras y de famosos se han diluido. El banquete alrededor del dolor se ha convertido en una modesta “moraga” para compartir la gloria de la Resurrección.
Ahora los seguidores de Jesús tenemos que remangarnos las túnicas y mojarnos. Es la única forma de transmitir su mensaje.
