Va a resultar como aquél que estaba dispuesto a ceder todo lo que le sobrara (de dos casas, una; de dos coches, uno) pero vacilaba ante la posibilidad de compartir cuatro gallinas. Y es que ésas sí las tenía…

¿Recortes y solidaridad?

A ver si nos aclaramos. Estamos de acuerdo en que la crisis exige ciertos recortes para compensar los gastos acometidos con alegría y cierta irresponsabilidad. Acabamos de enterarnos de que en Extremadura, de los 2.600 coches oficiales solo van a quedar 250. ¡Buen recorte! Y Eso pasa en todas las familias cuando llegan las vacas flacas. Pero a la hora de recortar enseguida nos arrojan como arma terrible la palabra “social”. Recortes sociales ni hablar… Que recorten de otros conceptos, pero no estamos dispuestos a renunciar a lo que “hemos conseguido” en pro del bienestar. Y lo chocante (al menos lo que se da de bruces con la coherencia) es que esta resistencia viene, a menudo, de quienes participaron de algún modo en el alocado reparto social y promovieron el gasto un tanto irresponsable. Pero ¿qué entendemos por “gasto social”? ¿Lo necesario o solo lo “guay”?

Solidaridad es arrimar el hombro en defensa de lo que nos es común, de lo que es un bien para todos. Y el esfuerzo es algo que cuesta, aunque a unos más que a otros, pero a todos cuesta. Nuestra opción preferencial, sin duda son los pobres, no los vagos. Todos debemos participar según lo que tengamos. Hasta la viuda del Templo aportaba lo que tenía. ¿Por qué han de pagar solo los ricos? (Ojo, que lo preguntan tres jubilados…) ¿Acaso no hemos participado un poco todos de la alegría de la abundancia ficticia? ¿No hace llover Dios por igual sobre todos? Es mejor contribuir entre todos en la medida que nos corresponda. Ahora toca apretarse el cinturón poniendo el pincho de cada uno en el agujero que corresponda. Si no, va a resultar como aquél que estaba dispuesto a ceder todo lo que le sobrara (de dos casas, una; de dos coches, uno) pero vacilaba ante la posibilidad de compartir cuatro gallinas. Y es que ésas sí las tenía… Que estamos en Cuaresma ya y es sano pensar en los demás con solidaridad. Un poquito de por favor… ¡Cámarero, café para los tres!