Matrimonio de Pedro Jiménez y de Eva de Oliva Martínez (Parroquia San Patricio-Málaga)

MATRIMONIO DE PEDRO JIMÉNEZ Y EVA DE OLIVA MARTÍNEZ

(Parroquia San Patricio – Málaga, 25 julio 2026)

Lecturas: Hch 4, 33; 5, 12.27-33; 12, 2; Sal 66; 2 Co 4, 7-15; Mt 20, 20-28.

(Fiesta del apóstol Santiago)

1.- Celebramos hoy, como ya se ha dicho en la monición de entrada, la solemnidad litúrgica del apóstol Santiago. Casarse en esta fiesta adquiere un significado especial para vosotros, queridos Eva y Pedro; porque no resulta indiferente casarse en un día que en otro. No es lo mismo casarse en el tiempo litúrgico ordinario, que en el tiempo pascual; porque el misterio de Cristo lo vamos celebrando según la liturgia que nos presenta la Iglesia. Recordad siempre este día, no solo como la celebración de vuestro matrimonio, sino también como la fiesta del apóstol Santiago, fundamento de la fe en España, 

Santiago es uno de los doce los apóstoles, hijo del Zebedeo, hermano de Juan, natural de Betsaida, junto al lago de Galilea. Fue uno de los íntimos del Maestro, que lo acompañó en momentos importantes: en el monte de la transfiguración (cf. Lc 9, 28-36) y en el huerto de Getsemaní (cf. Mt 26, 36-37). ¡Acompañad al Señor en los momentos más importantes de sus misterios! 

El apóstol Santiago os invita a vivir unidos al Señor resucitado en la intimidad de la oración; nos anima a tener un trato personal con él, renovando nuestro corazón; nos exhorta a escuchar al Maestro de Nazaret, para acoger sus enseñanzas. 

2.- Y esas actitudes de oración, trato personal, escucha y acogida son las que hoy el apóstol os alienta a vivir entre vosotros dos y, juntos, con Jesús. ¡Iniciad vuestra vida matrimonial desde el trato personal con el Señor!

Es muy importante la vida de fe y la oración; ya se han dicho algunas cosas en las moniciones. El padre de Eva nos decía que saldréis de esta celebración para vivir como si fuerais una sola persona. Recordemos la respuesta de Jesús a los fariseos: «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne» (Mt 19, 5). Pero la Trinidad divina debe estar en el centro.

El apóstol Santiago ejerce su patrocinio sobre España. En esta celebración hay gente varios países; y, por tanto, no excluimos a los que viven fuera de España, porque Santiago es Apóstol para todos los pueblos y para la Iglesia universal. Pero como su patrocinio es para España, los españoles lo tenemos como Patrono y todos los cristianos lo tenemos como intercesor y modelo.

España ha mantenido su fe cristiana desde los tiempos apostólicos, a pesar de invasiones, guerras y persecución contra los cristianos.

3.- Estimados Eva y Pedro, el Apóstol os invita a mantener la fe y el fuego sagrado de vuestro amor. 

Pongo el ejemplo de cómo mantener el fuego del hogar (focolar). Antiguamente en toda casa había un fuego encendido, que servía para cocinar y para calentar la casa. Para mantener ese fuego encendido, había que limpiarlo de las cenizas, reavivándolo de vez en cuando y echando nuevos trocitos de leña. 

Así debéis reavivar vuestro amor; haciendo cada día nuevos gestos de donación para que el amor no se apague. Si el fuego no se alimenta cada día, podría apagarse; porque el amor, la fe y la esperanza cristiana pueden apagarse, queridos fieles. Hay que estar cada día alimentando ese fuego de amor.

4.- En nuestro tiempo, como también en otros tiempos, no es fácil vivir la fe y mantenerla firme frente a las embestidas del mundo secularizado, de las ideologías paganas, de las modas y las leyes contrarias a la vida y a la dignidad del ser humano. 

Estáis llamados, estimados jóvenes contrayentes, a asumir un compromiso de fidelidad al amor que os profesáis. Tened en cuenta que Dios es Amor y que vuestro amor participa del amor divino. Pedimos a Santiago que interceda por vosotros, para que os mantengáis firmes en ese amor, cuando vengan dificultades, tormentas, obstáculos, persecuciones y críticas; porque vendrán, como bien saben vuestros padres y los matrimonios presentes. 

Los discípulos de Jesús, como dice san Pablo, pasarán por muchas dificultades y sufrimientos: «Atribulados en todo, mas no aplastados; apurados, mas no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, mas no aniquilados» (2 Co 4, 8-9). Así que no os preocupéis: no seréis nunca abatidos por las dificultades o por vuestros perseguidores, estando con Jesús, porque él ya ha vencido el pecado y la muerte y nos ha dado la victoria. 

5.- Cuando la madre de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, le pidió al Señor que sus dos hijos «se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda» (Mt 20, 21), Jesús respondió: «¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Podemos» (Mt 20, 22). 

El Maestro les aseguró que beberían el cáliz de la pasión y muerte; es decir, el cáliz del testimonio y del sufrimiento, «pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo» (Mt 20, 23). 

La envidia es mala consejera, queridos hermanos. Los otros diez apóstoles, al oír la petición de la madre, se indignaron contra los dos hermanos (cf. Mt 20, 24); y Jesús les dijo: «El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor. Y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo» (Mt 20, 26-27); porque «el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20, 28).

Ya sabéis; ¿queréis ser grandes? ¡Sed servidores!  ¿Queréis ser los primeros? ¡Sed esclavos! El matrimonio es una buena escuela de aprendizaje para todo esto.

6.- El libro de los Hechos de los Apóstoles nos dice que «los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor» (Hch 4, 33). Eran conducidos ante el Sanedrín y exponían la doctrina de Jesús con claridad, obedeciendo a Dios antes que a los hombres (cf. Hch 5, 29). 

Vosotros, los miembros de las comunidades neo-catecumenales dais buen testimonio de la resurrección del Señor; lo hacéis en las celebraciones y también en las plazas públicas. 

Los apóstoles anunciaban el núcleo del kerigma cristiano, consistente en estas afirmaciones: Jesús murió en la cruz; Dios lo resucitó (cf. Hch 5, 30), exaltándolo a su diestra (cf. Hch 5, 31); y ellos eran testigos de todo eso (cf. Hch 5, 32). Tengamos siempre presente esta buena Nueva para ser sus testigos.

El apóstol Santiago fue testigo del resucitado y el primero que entregó su vida por Cristo. Como hemos escuchado: «Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan» (Hch 12, 2). 

El Señor tal vez no nos pida que ofrezcamos nuestra vida en sacrificio cruento; pero nos pide que demos nuestra vida cada día en testimonio de la fe. Como decíamos antes, debemos mantener el fuego del hogar; por ello hemos de hacer actos de fe cada día, actos de amor cada día y actos de esperanza cada día.

Nuestra sociedad necesita escuchar el anuncio del evangelio, en medio de tanta oferta de consumo, de tanta ideología y de tanta confusión. ¡Anunciad, pues, con alegría y valentía la Buena Nueva del Señor Jesús!

7.- Queridos Pedro y Eva, hoy celebráis vuestro matrimonio cristiano, haciendo presente sacramentalmente el amor de Cristo a su esposa, la Iglesia. Vosotros sois los contrayentes y los ministros del sacramento del matrimonio; los demás somos testigos. Vosotros sois los co-protagonistas de este sacramento junto con la acción del Espíritu Santo.

¡Sed signos visibles del amor de Dios! ¡Vivid el amor esponsal como un don y un compromiso a la vez! ¡Fundamentad vuestro amor mutuo en el amor inefable de Cristo!

Y recordad lo que nos ha dicho san Pablo: «Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros» (2 Co 4, 7). ¡Confiad, pues, en Dios más que en vuestras propias fuerzas! 

El papa León XIV en su viaje a España nos animaba diciendo: «¡No tengáis miedo del matrimonio y de formar una familia!» (León XIV, Discurso en la Vigilia de Oración con los Jóvenes. Madrid. 6.06.2026). «La familia será siempre la primera escuela de humanidad en la que se aprende, antes que en cualquier otro lugar, la gramática elemental de la convivencia: recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer» (León XIV, Encuentro con los miembros del Parlamento Español Congreso de los Diputados. Madrid. 6.08.2026). Ahí tenéis un buen programa de vida matrimonial.

Pedimos a la Virgen María, nuestra Madre, que os acompañe en el camino que hoy iniciáis juntos y que os proteja con su maternal intercesión. Amén.