FUNERAL DE D. JOSÉ GUERRERO PADRE DEL RVDO. SALVADOR GUERRERO CUEVAS
(Parroquia Nuestra Señora del Rosario-Fuengirola, 28 julio 2026)
Lecturas: Jr 14, 17-22; Sal 78, 8-13; Mt 13, 36-43.
1.- El profeta Jeremías recibe del Señor la misión de decir a su pueblo que sus ojos se deshacen en lágrimas por la desgracia y los sufrimientos que padece su pueblo (cf. Jr 14, 17). Ciertamente, el pueblo sufre por guerras y por hambre (cf. Jr 14, 18), al ser rechazado por su Dios (cf. Jr 14, 19).
La causa de este rechazo el pecado de su pueblo, que tiene que reconocer su culpa (cf. Jr 14, 20). Nuestra vida está marcada por el sufrimiento, fruto del pecado; la muerte temporal es también consecuencia del pecado. En esta eucaristía pedimos a Dios por nuestro hermano José, para que le perdone los pecados que pudo cometer por la fragilidad humana.
En el Salmo le hemos pedido al Señor que su compasión nos alcance pronto (cf. Sal 78, 8) y que perdone nuestros pecados: «Socórrenos, Dios, Salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados a causa de tu nombre» (Sal 78, 9).
2.- Jeremías, ante la realidad del pecado, hace una súplica al Señor: «No nos rechaces, por tu nombre, no desprestigies tu trono glorioso; recuerda y no rompas tu alianza con nosotros» (Jr 14, 21).
El Señor hizo alianza con su pueblo Israel, quien le fue infiel muchas veces, rompiendo la alianza con su Dios. Pero el Señor es fiel a su palabra y mantiene su alianza eternamente; él cumple lo que promete.
Dios hizo alianza de amor con nuestro hermano José y con cada uno de nosotros en nuestro bautismo; y ha mantenido su amor fielmente; somos nosotros quienes hemos roto la alianza con nuestros pecados. Por eso ahora le pedimos al Señor que mantenga su alianza de amor.
3.- El profeta termina reconociendo que Dios es nuestra esperanza (cf. Jr 14, 22).
En nuestro bautismo hizo alianza de amor con nosotros y nos otorgó la esperanza sobrenatural, que, junto con el amor y la fe, como virtudes teologales, nos ponen en sintonía con Dios.
Agradecemos al Señor sus dones sobrenaturales, que nos han enriquecido y divinizado. Y le damos gracias porque a nuestro hermano José lo enriqueció con estos dones. De ellos tres el amor permanece después de esta vida temporal; pero la esperanza y la fe son para este mundo.
Pedimos al Señor que conserve el amor a nuestro hermano, para que ahora viva eternamente en el paraíso.
4.- Y en el evangelio Jesús explica lo que sucederá al final de los tiempos mediante la parábola del trigo y de la cizaña (cf. Mt 13, 36-43).
El Señor les dijo: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre» (Mt 13, 37); «el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno» (Mt 13, 38).
Existe la realidad del pecado y del mal, como existe el maligno o diábolo. Algunos piensan que no existe el maligno, pero sus obras lo delatan.
Al final de la vida de cada uno de nosotros, el Señor nos juzgará; y habrá también un juicio final cuando Dios reine sobre todo, cuando el bien venza al mal, cuando el amor venza al egoísmo, cuando la gracia venza al pecado.
La cizaña será cortada y arrojada el fuego: «El Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego» (Mt 13, 41-42).
Mientras que el trigo será guardado en el granero, es decir: «Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre» (Mt 13, 43).
Pedimos al Señor que sea misericordioso con nuestro hermano José y lo guarde junto a sí en el Reino de los cielos, donde reina la paz, el amor, la verdad y la libertad. Amén.
