En el mes de mayo la mayoría de
los ciudadanos de este país se
ven obligados a realizar su declaración
de la renta. Para los cristianos
y, en general, para la
gente de buena voluntad, una
operación engorrosa como ésta es
una oportunidad para hacer el
bien, porque con sólo poner una
cruz en la casilla correspondiente
a la Iglesia Católica en la declaración,
contribuimos al sostenimiento
económico de nuestra
Iglesia. ¡Y sin pagar un sólo céntimo
de más!