La periodista Encarni Llamas ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo V del Tiempo Ordinario.

«En la Iglesia experimentamos esto muchas veces: los sacerdotes, los catequistas, los animadores luchan mucho, gastan muchas energías, se entregan totalmente, y al final no ven resultados que correspondan con sus esfuerzos». Así de claro hablaba el papa Francisco a un grupo de jóvenes italianos, pero no se quedaba ahí, porque: «Una cosa que no se debe hacer es dejarse vencer por el pesimismo y por la desconfianza. Cristianos pesimistas: ¡esto no es bueno!». Y eso hizo Pedro, y a eso estamos invitados nosotros también, a remar mar adentro, o si nos suena mejor, a seguir nadando, a no pararnos. Pedro, con valor, sale de sí mismo y elige fiarse de Jesús. No mira sus fuerzas ni su experiencia de experto pescador, sino que «por tu palabra», por la palabra de Jesús, se lanza. Y el resultado es una pesca increíble.

Remar mar adentro es salir de nosotros mismos, salir de nuestro pequeño mundo y abrirnos a Dios, para abrirnos cada vez más también a los hermanos. «Pequeños pasos, pero dadlos, saliendo de vosotros mismos hacia Dios y hacia los demás, abriendo el corazón a la fraternidad, a la amistad, a la solidaridad», concluía el Papa.

Lancémonos al agua, rememos, nademos… pero no nos paremos a contemplar a la «diosa lamentación, que es un engaño y te hace tomar la senda equivocada».