En el borrador del Plan Pastoral Diocesano para el próximo curso se destacan varios puntos que tienen que ver con el ecumenismo

La delegación correspondiente preparará un folleto sencillo y divulgativo sobre ecumenismo, dirigido a todos los cristianos de la diócesis; y organizará con esmero, como siempre, la celebración ecuménica de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que tendrá lugar del 18 al 25 de enero del próximo año; es decir, que se clausurará con la fiesta de la conversión de san Pablo.

Recordamos hoy este punto del Plan Pastoral porque el Papa Benedicto XVI, ha propuesto que una de las prioridades del Año Paulino sea el progreso del movimiento ecuménico; y ha comenzado el Jubileo con varios gestos en favor de la unidad de los cristianos. Para empezar, el sábado 28 de junio, el papa Benedicto XVI y el patriarca de Constantinopla Bartolomé I abrieron el Año Paulino en la Basílica de San Pablo Extramuros, donde celebraron juntos las Vísperas; y en la Basílica de San Pedro, con la celebración de la Eucaristía de la Solemnidad de san Pedro y san Pablo. Es más, el Patriarca expresó su “verdadero deseo” de que se superen cuanto antes los obstáculos para alcanzar la unidad de la Iglesia.

Por su parte, Benedicto XVI afirmó, en la oración mariana del Ángelus del domingo 29 de junio, que “en un mundo cada vez más ‘pequeño’, pero donde muchísimos aún no han encontrado al Señor Jesús, el Jubileo de san Pablo invita a todos los cristianos a ser misioneros del Evangelio. Esta dimensión misionera necesita ser acompañada siempre por la de la unidad, representada por san Pedro, la ‘roca’ sobre la que Jesucristo ha edificado su Iglesia. Como subraya la liturgia, los carismas de los dos grandes Apóstoles son complementarios para la edificación del único Pueblo de Dios y los cristianos no pueden dar testimonio válido de Cristo si no están unidos entre ellos (...). Año Paulino, evangelización, comunión en la Iglesia y unidad plena de todos los cristianos: recemos por estas grandes intenciones confiándolas a la celeste intercesión de María Santísima, Madre de la Iglesia y Reina de los Apóstoles”.

El diálogo ecuménico no es sólo cosa de papas y patriarcas, sino que existe dentro de la Iglesia desde el principio, siguiendo los pasos de san Pablo. Es más, el diálogo entre católicos y ortodoxos avanza, a pesar de las dificultades, ya que es más lo que nos une que lo que nos separa. Según palabras del Patriarca “en ambas Iglesias honramos debidamente tanto a aquél que dio una confesión salvífica de la Divinidad de Cristo, Pedro, cuanto al vaso de elección, Pablo, que proclamó esta confesión de fe hasta los confines del universio, en medio de las más inimaginables dificultades y peligros (...) El diálogo teológico entre nuestra Iglesias, en fe, verdad y amor, gracias a la ayuda divina, sigue adelante, más allá de las notables dificultades que subsisten y a las importantes problemáticas”.