Como todos los años, a lo largo del mes de junio comienza, en los centros escolares, el periodo de matriculación para las etapas de Infantil y Primaria.

El lema de la campaña que este año propone la Conferencia Episcopal es “Apunta a tus hijos a clase de religión y moral católica”. Se hace referencia, así, a la libertad que tienen los padres de decidir sobre la educación de sus hijos; una educación que, por cierto, pretende ser integral. Esto es, que abarque todos los aspectos de la personalidad del alumno: psicológico, físico, social, cultural y espiritual.

Para los cristianos, éste último da sentido al resto de los ámbitos que componen la personalidad. Y es ahí donde la asignatura de Religión adquiere máxima importancia.

A edades tempranas, son los padres los que deciden que sus hijos estudien o no Religión. Pero, conforme los alumnos crecen, deciden ellos, junto con sus padres, el tipo de formación que desean. Por tanto, cabe preguntarse: ¿Qué motiva a los alumnos a elegir la asignatura de Religión Católica?

“Elegir la enseñanza de la Religión Católica en la escuela no es sólo saber cosas de Dios o datos de Jesucristo. Es, sobre todo, saber y comprobar que Él vive, habla, nos ayuda y nos invita a seguirlo”. Éstas son algunas de las ideas que refleja la Conferencia Episcopal en la campaña de este año. Pero, ¿tienen la misma concepción de la asignatura de Religión y Moral Católica los niños?

Para comprobarlo, nuestra revista se ha traslado a las aulas del colegio Padre Jacobo, uno de los centros de la Fundación Diocesana de Enseñanza Sta. Mª de la Victoria. Y ha preguntado a los niños de primaria (con edades de entre seis y doce años) por qué eligen cada año cursar la asignatura de Religión Católica.

La espontaneidad de las respuestas de los niños no tiene desperdicio.

Aunque sólo tienen seis años, los alumnos de 1º de primaria ya tienen claro que la clase de religión les ayuda en su formación, o como ellos dicen “a ser más buenos y a mejorar cada día”. Y es que, desde el inicio de la escolarización, la asignatura de Religión –en primar ia– o el Despertar religioso –en infantil–, pretende ser un espejo en el que los niños puedan mirarse cuando sientan la necesidad de saber cómo “portarse mejor” o cómo ayudar a los demás: “Si alguien está triste, hay que ayudarle y estar con él”, propone uno de los alumnos del primer ciclo de primaria.

Esta solidaridad es sólo uno de los valores que, poco a poco, los niños van adquiriendo a través de la formación religiosa. “La educación no consiste sólo en que el alumno aprenda las habilidades instrumentales, sino también, en que adquiera una serie de valores que le ayuden a una correcta maduración de su personalidad”, afirma Juan Carlos García, coordinador del área de Primaria y maestro de Padre Jacobo. Y qué mejor forma de hacerlo que a través del fomento del diálogo. La mayoría de los alumnos encuestados coinciden en que, mediante la clase de religión, les surgen inquietudes sobre Jesús que, además de compartir en el aula con el resto de compañeros, las trasladan a sus padres, con quienes dialogan sobre ello. También la asignatura de Religión y Moral Católica sirve para todos aquellos niños que muestran interés por los valores morales y cristianos que les presentan en clase y que después no encuentran en su casa.

Al respecto, Adela Rubio, jefa de estudios del colegio y maestra de Religión, señala que “existen familias no practicantes, pero que sí explicitan el deseo de que sus hijos adquieran una formación religiosa. Por ello, los niños de estas familias el único contacto que tienen con la Religión es la escuela”.

Alegría, diversión, amor, paz, ayuda al prójimo, convivencia, felicidad, fe, perdón y compromiso han sido algunas de las emociones más nombradas por los niños de Primaria de Padre Jacobo. Que la clase de religión les ayuda ser mejores y a poder reflexionar sobre lo que hacen mal, poniendo como modelo de bondad y de amor a Jesús, es un pensamiento unánime entre ellos. Así, uno de los alumnos de 6º de primaria transmite que, gracias a la clase de religión, conoce cada vez más la historia de Jesús, su vida, su muerte y su resurrección. Y que gracias a este conocimiento, es capaz de solucionar los problemas de su vida diaria, comprometiéndose con los demás, con sus amigos y con su familia.