El próximo 1 de mayo, el Sr. Obispo presidirá una Eucaristía, con motivo de la Celebración de la Festividad de San José Obrero.
Será a las 10 de la mañana, en la parroquia San José Obrero. Este año vamos a centrarnos en el lema “El trabajo es para la vida. Ni un muerto más”, conectándolo con el trabajo de concienciación, denuncia y solidaridad que estamos llevando a cabo en torno a la situación de la siniestralidad laboral en el ámbito de nuestra diócesis.
En este día, queremos tener presentes en nuestras intenciones, en un clima de oración y comunión, la vida, el dolor y el sufrimiento del mundo obrero, pero también la fe y la esperanza que nos da saber que es Cristo quien nos impulsa y anima a trabajar en favor de los más débiles y empobrecidos, mediante el trabajo y la entrega en servicio a un mundo obrero necesitado de justicia y solidaridad.
En esta celebración tendremos especialmente presentes a los trabajadores que este año han fallecido en nuestra provincia, como consecuencia de los accidentes mortales de trabajo.
Además, el domingo 27, en la misma parroquia y a partir de las 10 de la mañana, celebramos el Día de la HOAC, un momento privilegiado de encuentro con el mundo obrero, donde compartir la vida, tanto las situaciones de injusticia como los logros conseguidos gracias a la lucha, la comunión y la esperanza. Un año más, queremos hacer presente a la Iglesia en el mundo del trabajo.
El lema que hemos elegido este año es “Destapar la pobreza en el trabajo”. Queremos mostrar que la existencia de empobrecidos es un atentado contra la naturaleza humana, es una radical injusticia, que se asienta y se reproduce a través de comportamientos personales y los estilos de vida que se asumen como “normales” y se construyen desde la indiferencia práctica hacia la situación de los más pobres. Pero también y sobre todo, se asienta en estructuras sociales que generan desigualdad.
Entre las causas más importantes de esta situación, nos encontramos con las nuevas formas de trabajo. Entre un trabajo decente y el desempleo existen muchas situaciones precarias e inestables afectadas por la flexibilidad (horarios, periodos de descanso, lugar de trabajo, salario) que van generando procesos de exclusión, situando a los trabajadores al margen de los procesos vitales y sociales, empobreciendo su capacidad de “persona útil”.
Queremos poner de manifiesto que hay personas que sufren toda esta situación: las que aún teniendo empleo, éste es tan precario que les impide plantearse un futuro o incluso les lleva a la marginación y pobreza porque no se pueden permitir el “lujo” de tener una vivienda, un trabajo estable, ni formar una familia; los que se ven forzados a trabajar más horas, cambiar de turno de un día para otro, o de lugar de trabajo “por exigencias de la producción”, perdiendo derechos en pro de tener empleo; las que tienen que elegir entre su vida laboral y familiar, o soportan una doble jornada; los que arriesgan su vida para llegar a nuestro país y se encuentran con que no pueden ni estructurar su vida ni acceder a un trabajo regularizado.
