La semana pasada nos lo adelantaba el Sr. Obispo en su carta semanal: este domingo día 13 de abril, se celebra el Día de la Misión Diocesana de Caicara del Orinoco, en Venezuela.

Este país está viviendo tiempos difíciles pero, a pesar de todo, nuestros misioneros viven con la esperanza de que “habrá un mañana mejor, más justo, más libre, más humano, más acorde con el plan de Dios. Nosotros trabajamos y ponemos nuestro granito de arena como hombres de Iglesia para que esto sea posible”.

Hace 54 años, el 5 de diciembre de 1954, partieron de Málaga a Venezuela los dos primeros sacerdotes: don José Campos Giles y don Rafael Pérez Madueño. Antes de embarcar, enviaron un telegrama al Obispo, D. Ángel Herrera Oria, en el que afirmaban: “Al dejar España, llevamos Prelado, Diócesis, Seminario en el pensamiento y en el corazón”.

¿Qué se ha hecho desde entonces en Venezuela? ¿Por qué seguimos enviando misioneros, cuando en Málaga tenemos sacerdotes que atienden hasta cinco pueblos? La vida y la generosidad de Antonio Collado, Manuel Arteaga, Juan de Jesús Báez y Manuel Lozano son la respuesta a todas estas cuestiones.

Quienes mejor nos pueden hablar del Día de la Misión Diocesana son nuestros misioneros, por eso, contactamos con Manuel Lozano, en Caicara del Orinoco, y le formulamos las siguientes cuestiones:

–Hay gente que se plantea que, con lo escasos que estamos de sacerdotes en Málaga y Melilla, ¿cómo se siguen enviando a la misión?

–Lo que tiene valor en la vida no es dar lo que a uno le sobra, sino dar desde la escasez; o mejor dicho, desde la pobreza, empleando un término más eclesial y evangélico. Málaga debería seguir haciendo a la Misión la ofrenda de la viuda del Evangelio, la que aprecia y valora nuestro Señor, y lo que agradece profundamente la arquidiócesis de Ciudad Bolívar y los habitantes que habitan en el territorio de nuestra Misión.

¡Cuando hay generosidad, siempre se da el milagro! Si hacemos números y algunas comparaciones no odiosas, nos daremos cuenta de que Málaga, incluyendo a Melilla, es una diócesis con poco más de 7.000 km cuadrados, cuenta con unas 250 parroquias y trabajan en ella unos 350 sacerdotes.

La Misión Diocesana es un territorio con 45.000 km cuadrados, unas seis veces la provincia de Málaga, cuenta con tres parroquias inmensas y sólo cuenta en la actualidad con los cuatro sacerdotes malagueños. Además, este año, regresa a la diócesis uno de nosotros, y si la diócesis no envía quien lo supla nos tocaría a cada uno atender una extensión de 15.000 km cuadrados, dos veces la extensión de la diócesis.

–¿Qué situación vive la Iglesia, con los problemas políticos que vive el país? ¿Qué relación hay entre gobierno e Iglesia?

–La relación entre el actual gobierno "revolucionario" y la Iglesia venezolana no son buenas, son tensas y prácticamente no existe un verdadero diálogo constructivo por parte de las autoridades civiles que gobiernan este país. No se valora ni se apoya la encomiable labor que realiza la Iglesia para la salud espiritual, social y cultural del pueblo venezolano. Ha habido algunas acciones de carácter violento, como la toma del palacio episcopal de Caracas por parte de personas vinculadas al oficialismo; y otras acciones similares.

Dialécticamente se ataca y descalifica con mucha frecuencia a los obispos, que son tachados de "oligarcas", "vendepatrias" y cosas por el estilo, quizás con la intencionalidad de dañar su imagen institucional ante el pueblo sencillo, o con la intención de crear división entre Iglesia jerárquica, la de los obispos, y la Iglesia de la base, la de los curas de los pueblos. Pero la Iglesia, hasta el momento, no ha caído en provocaciones, se mantiene unida, y no ha claudicado ante las presiones; y mucho menos ha renunciado a seguir apostando por la evangelización, la verdad, la libertad y la defensa de los derechos humanos. Aunque esto, dicho así y oído allá, puede parecer que la cosa está grave, la realidad que nosotros vivimos en Caicara es muy distinta, ya que contamos con el aprecio del pueblo y existe mutua colaboración entre la Iglesia y las instituciones locales. Tenemos gran libertad para proclamar el mensaje y nos sentimos muy a gusto de trabajar y servir pastoralmente a este pueblo.

–¿Cómo animaríais a los sacerdotes diocesanos para que se ofrezcan a trabajar en tierra de misión?

–El ánimo para la Misión viene siempre de un encuentro profundo con Jesús, que se mantiene en el fervor de la oración constante.

Él es quien llama, quien anima y quien le da sentido a esta vida misionera y sacerdotal, allí donde el Señor nos llame. También animaría a conocer la Misión, aunque sea a través de nuestro blog en internet (www.diocesismalaga.es/blog) , porque lo que no se conoce no se puede amar. Estoy seguro de que si lo hacen desde una respuesta sincera a la llamada, y desde la generosidad, nunca se arrepentirán de haber elegido este camino, porque descubrirán la fecundidad de su vida, y sus horizontes de fe se ampliarán enormemente.

Más información en la web de la Misión Diocesana.