En su última carta pastoral, titulada <a href='http://www.diocesismalaga.es/index.php?mod=prensa&secc=voz&id=20080113'>Los emigrantes también son nuestros hermanos</a>, Mons. Dorado Soto, afirma que “hay que revisar la tendencia a asimilar al otro y a pensar que los planteamientos ajenos son raros”.
Indica que “ante el recelo a aceptar la diversidad, la comunión evangélica debe acoger el legítimo pluralismo y no imponer el colonialismo religioso”.
Señala que las parroquias deben estar abiertas “al ecumenismo, al diálogo interreligioso y al respeto al diferente”.
Del mismo modo invita a pedir los inmigrantes “una actitud similar” y “que se desprendan de actitudes que no están en consonancia de los derechos humanos.”
