Tiene lugar el próximo 22 de diciembre, 11 h. en la Catedral

La Iglesia en Málaga está de enhorabuena con la incorporación de tres nuevos diáconos. La celebración será este sábado 22 de Diciembre, a las once de la mañana, en la Catedral, presidida por el Sr Obispo, D. Antonio Dorado Soto.

José Javier García Pascual

Es de la parroquia de Santa Ana, de Alfarnate. Tiene 29 años y es Licenciado en Filología Inglesa. Ingresó en el Seminario en Septiembre de 2001. Colabora los fines de semana en la parroquia de Sta María de los Remedios, de Estepona.

Rafael Jesús Caro González

Es de la parroquia de Ntra Sra de los Dolores, de Villanueva del Trabuco. Tiene 31 años, e ingresó en el Seminario en Septiembre de 2001. Está realizando su labor pastoral los fines de semana en la parroquia de Alcaucín y el Puente de Don Manuel.

Antonio Jesús Guzmán Molina.

Proviene de la parroquia de la Divina Pastora de Marbella. Tiene 27 años, y es Licenciado en Filosofía. Ingresó en el Seminario en Septiembre de 2002. Colabora pastoralmente durante los fines de semana en la iglesia de Sta María del Mar, de Torremolinos.

Diaconado

Es el paso que precede al sacerdocio. Algunos, que carecen de fe en Jesucristo o tienen una fe débil y menguada, se preguntan qué puede mover a una persona a elegir hoy el camino del sacerdocio.

Socialmente, ser sacerdote no está muy cotizado; desde el punto de vista económico, los curas tienen un salario de supervivencia; laboralmente, el sacerdote concienzudo (que son la mayoría) supera con mucho las habituales ocho horas durante cinco días a la semana. Entonces, ¿por qué lo hacen, por qué eligen esta misión?

En realidad, buscan una “buena vida”; aunque se entiende mejor si decimos que buscan una vida buena. Han descubierto que, en su caso, la mejor manera de desarrollar todas sus capacidades y sus mejores energías consiste en servir a Dios y al hombre en el sacerdocio. Piensan que es el camino mejor para ser tan felices como se pueda sobre la tierra. Ninguno elige el sacerdocio para sacrificarse. Y si fuera el caso de alguien, lo primero que habría que decirle es que llame a otra puerta.

Jesucristo dijo que el Evangelio es un tesoro, y que la persona que lo encuentra es afortunada. Por eso, resulta natural que abandone todo lo demás y se entregue a esta causa: la causa de Dios, que es también, y por ello, la causa del hombre.

Saben que al elegir el sacerdocio dejan muchas otras cosas interesantes que les ofrece la vida, pero no lo hacen para sacrificarse, sino por haber elegido lo mejor: la vida buena, que consiste en abandonarse en las manos de Dios; en abrirse al Espíritu, para que inunde su corazón de amor, de alegría, de fortaleza, de bondad y de grandeza de alma; y para asimilarse a Jesucristo, que pasó por el mundo haciendo el bien. Y todo ello, con la esperanza cierta de que van a degustar durante los años que vivan sólo las primicias del amor de Dios que nos espera más allá de la muerte. Porque en eso consiste “vivir como un cura”: en apostar por una vida buena en su sentido más hondo.