El secretariado de Pastoral Gitana ha organizado una fiesta de la Navidad bajo el lema “Navidad para todos”, abierta a todos los cristianos. El sábado 15 de diciembre se reúne en la parroquia San Ramón Nonato un numeroso grupo.

El consiliario del secretariado y párroco de Campanillas, Pepe Planas, presidió los actos en los que los participantes celebraron el nacimiento de Jesús. En comunión con el Proyecto Pastoral el Secretariado pretende que el pueblo gitano encuentre en la Iglesia de Málaga y Melilla una madre que lo acoge, le transmite y le fortalece su fe.

En esta línea organiza, desde las parroquias donde están inmersos, actividades que lleven a inculturizar las manifestaciones propias de los gitanos, cuidando los signos, como expresión de la alabanza a Dios. La directora del Secretariado, Trinidad nos cuenta lo que están haciendo.

La fiesta de la Navidad se celebra este año por vez primera en la Parroquia de San Ramón Nonato, en la capital. Para la directora del Secretariado de Pastoral Gitana, Trinidad Ruiz “ha sido un momento de alegría y reencuentro, como en cualquier familia gitana, donde todos son bienvenidos y acogidos al calor de la lumbre, donde se da Gloria a Dios cantando villancicos y compartiendo esos dulces que con tanto cariño hemos preparado esperando este día”.

Destaca que una prioridad de la Pastoral, “es la inserción de nuestros hermanos gitanos-cristianos en nuestra Iglesia como miembros activos, que se sientan protagonistas de la evangelización de su pueblo, respetados y acogidos desde la libertad, la igualdad y el a m o r, porque sus alegrías y penas son alegrías y penas de toda la comunidad cristiana de Málaga”.

Los objetivos que pretende la Pastoral Gitana son claros. Mostrar el rostro maternal de la Iglesia a la Comunidad gitana. Encarnarse en sus hábitos y costumbres para mostrarles el rostro de Cristo, que como ellos también fue un caminante. Una presencia que impulsa la valoración positiva de su cultura. Como el respeto a la familia como institución suprema. La valoración de los mayores que son acreedores de un respeto especial y buscan sus consejos que son tenidos muy en cuenta. Una concepción más humana del trabajo, que no lo es todo en la vida, no se vive para trabajar, se trabaja para vivir. Lo esencial es la vida, la familia, la convivencia. La hospitalidad y la solidaridad con sus iguales, ninguno es desconocido, forman una gran familia. Unos valores que son necesarios impulsar y fomentar. Por otro lado, un objetivo más es dar a conocer el testimonio del Beato Ceferino como modelo de vida gitana y cristiana. Las acciones y actividades no están exentas de dificultades y desalientos. Uno de los pilares es la paciencia y la gratuidad. No se exige nada a cambio, es estar en medio de ellos, como nos recuerda el evangelio, siendo sal y luz, en medio de sus vidas. “Pero cuando una persona acepta a Jesucristo, esa fe da origen a un cambio que da más sentido a su vida desde una alegría de vivir como una fuente inagotable”, afirma Trinidad.

Los agentes de pastoral se encuentran insertos en las parroquias con mayor población gitana de la diócesis trabajando en su promoción y evangelización desde catequesis, grupos de oración, hasta actividades lúdicas con niños. “Entre ellos se encuentran, también, varias comunidades religiosas que conviven en sus mismos barrios y con sus mismos recursos”, nos asegura.