Las familias que hemos vivido el nacimiento de un bebé recibimos el tiempo de Adviento con la misma esperanza con la que vivimos las últimas semanas de embarazo.

Unos días en los que los padres se afanan en hacer que la casa sea acogedora para la nueva criatura que Dios les ha regalado. Muchos padres y madres cristianos no sólo preparan la casa, sino que también se preparan ellos para esta llegada, recibiendo el sacramento de la reconciliación, haciendo limpieza interior y dando gracias a Dios por el nuevo hijo.

No es comparable, pero puede servirnos este ejemplo para explicar cómo se preparan las familias cristianas ante el nacimiento del mejor de los hijos: el Hijo de Dios. En el siguiente reportaje, nos acercamos al hogar de la familia Villarejo Elena para que nos cuenten cómo están viviendo este tiempo de esperanza.

Juana y Miguel Ángel se casaron hace 12 años y forman la familia Villarejo Elena junto a sus cuatro hijos: Cristina (11 años), Jesús (8 años), Isabel (5 años) y Gracia (3 años). Miguel Ángel es médico radiólogo y trabaja en el Hospital de la Axarquía. Juana es licenciada en Derecho y durante estos años se ha dedicado a cuidar de la familia y crear calor de hogar; en esta última etapa se está incorporando al mundo laboral. Esta familia está integrada en el movimiento de Apostolado Familiar San Juan de Ávila, donde alimentan su vida espiritual y familiar, y donde desarrollan parte de su apostolado, ya que también colaboran en la catequesis de precomunión en su parroquia de Rincón de la Victoria.

Durante el Tiempo de Adviento, Miguel Ángel y Juana se preparan meditando y comentando, junto a sus hijos, el Evangelio que la Iglesia nos regala en los cuatro domingos de este tiempo: “seguimos los consejos del Bautista de allanar las colinas y enderezar los senderos, sacando cada uno propósitos concretos para mejorar nuestra vida y prepararnos para que el Señor nazca en nosotros.

A las más pequeñas les explicamos que el Niño Jesús quiere nacer en nuestra casa y que para eso tenemos que prepararle un sitio especial, que ellas inicialmente interpretan como el rincón en el que colocamos el Belén y, poco a poco, intentamos hacerles descubrir que quiere venir a nosotros para que nos llevemos mejor, no nos peleemos, sepamos compartir los juguetes, obedezcamos con alegría y vivamos más felices sin enfadarnos...”

Con el puente de la Inmaculada llega el momento de montar el belén entre toda la familia, toda una catequesis que nos cuentan así: “sacamos las figuritas y reparamos las “heridas” de los pastores supervivientes de los años anteriores. Papá comprueba las luces y monta la infraesructura; mamá y Cristina diseñan el belén y dirigen la ejecución; a Jesús le gusta colocar los animalitos y los Reyes Magos, y Gracia e Isabel van sacando las figuritas de las cajas, las deslían de los papeles y nos las van dando para que las coloquemos. Quieren participar en todo y echamos un día agradable, rememorando las escenas del belén y contándoselas a los niños.

El portal ocupa el centro y todas las figuras miran hacia él, hacia la cunita vacía, esperando que volvamos de la Misa del Gallo de la parroquia de San Pablo, para que una de las más pequeñas coloque al Niño que acaba de nacer en el portal. Con el Niño ya nacido, el belén se llena de luz y de alegría”.

Otro día importante de la Navidad es el Día de la Familia, cuando todos acuden a la convocatoria que el Sr. Obispo nos hace para celebrar juntos la fe en la Catedral. Las más pequeñas suelen vestirse de pastoras. También a mediados de diciembre, el movimiento San Juan de Ávila celebra una convivencia familiar, que este año será el domingo 16 de diciembre, con la celebración de la Eucaristía y varios teatros de los niños, concursos y otras actividades.