El 24 de noviembre, la CONFER diocesana, o Confederación Española de Religiosos de nuestra diócesis, celebra la asamblea general anual. En ella, se aprueban los presupuestos y los cargos, y se programan las actividades para el nuevo curso, entre otros aspectos.
¿Sabemos realmente qué es CONFER y a qué se dedica? La religiosa de la Asunción Paz Valdés, presidenta de la Federación diocesana, nos explica que el objetivo principal es promover la comunión entre los religiosos que están al servicio de la diócesis, animándolos a poner en común sus propios carismas para poder así ofrecerlos a la Iglesia. Pero, ¿cómo lo hacen? La labor que los 1.060 religiosos y religiosas realizan en Málaga es inmensa. Como ejemplo, veremos el servicio que los Hermanos Obreros de María prestan a nuestra diócesis.
Una de las comunidades religiosas presentes en nuestra diócesis es la de los Hermanos Obreros de María. ¿Quieren conocer cuál es la labor que desempeñan? Les contamos cómo, a través de sus acciones, viven su consagración a Dios.
La comunidad de los Hermanos Obreros de María de Málaga tiene una gran misión: la atención a 50 menores que residen en la Ciudad de los Niños. “Se trata de una casa de acogida, ubicada en la finca de Los Asperones, para menores de entre 3 y 18 años, que carecen de un ambiente familiar adecuado en casa. Y para aquellos que no tienen una familia ni un techo, como es el caso de los niños inmigrantes que llegan a las puertas de nuestra Ciudad , cargados de bondad”, relata el Hno. Juan Correa, director del centro.
Cuatro religiosos se encargan de llevar esta gran casa, tal y como la denomina Correa. Ellos guían a los 47 profesionales (educadores, psicólogos, cocineros...), que ayudan a estos niños en su formación profesional y personal.
Entre todos, tratan de que tengan una vida normal, con unas posibilidades reales de trabajo en el futuro y una fuente de esperanza inagotable: Dios hecho amor en cada uno de los integrantes de la gran familia que llegan a formar. ¿Cómo se consiguen ambos objetivos?
En cuanto a la primera meta, cuenta el director del centro que, una vez terminada la ESO, asisten a talleres ocupacionales y a cursos ofertados por asociaciones colaboradoras, que los orientan laboralmente. También se les enseñan tareas domésticas para desenvolverse solos en el futuro”.
El segundo objetivo es más complicado de realizar. 35 de los 50 residentes son de religión musulmana. Entonces, ¿cómo transmitir la grandeza de Jesucristo a quienes no han tenido la oportunidad de conocerlo? Narra el director del centro que cada martes los chicos acuden a clase de Valores humanos.En ella, conversan sobre el respeto a los demás, la ayuda al prójimo y la honradez, entre otros temas.
Pero el movimiento se demuestra andando. Y en este caso, la forma más eficaz de mostrarles a Dios sin utilizar palabras es con la trasmisión de los valores que el Señor Jesucristo nos enseña: el valor de la honradez, el de la justicia, el de la fidelidad y el del amor, que engloba a todos los anteriores. Estos valores son los que, cada día, los Hermanos Obreros de María se esfuerzan en llevar a la práctica con acciones concretas y con el cariño que dan a cada uno de los niños de la Ciudad.
Estar al servicio de estos chicos las 24 horas del día exige un gran esfuerzo que muchos no estarían dispuestos a realizar. Entonces, ¿qué motiva a esta comunidad? La respuesta nos la da el Hno. Juan: “Si de algo me siento lleno, es del amor que puedo ofrecer a los niños y, sobre todo, de poder hacer felices a quienes tengo a mi alrededor”. Y la prueba de que este gesto lleno de Dios –de amor–, sobrevive en el corazón de los jóvenes que alguna vez pasaron por la Ciudad es que, “una vez independizados, continúan visitando el que siempre será su hogar”. Por ese gesto y por muchos otros, merece la pena consagrarse a Dios... y a los demás.
