El domingo 18 celebramos el Día de la Iglesia Diocesana, una fecha en la que se nos invita a conocer de cerca la Iglesia, en todos los sentidos.
La Iglesia es mucho más de lo que aparece en los medios de comunicación. Para comprobarlo sólo hay que acercarse a las 251 parroquias de la diócesis, los 22 conventos y monasterios de vida contemplativa, los 11 institutos seculares y asociaciones de fieles y las 131 comunidades de religiosas y religiosos de vida activa que sirven a sus hermanos en parroquias, casas de acogida de inmigrantes, niños, sin techo, enfermos de sida y estudiantes, colegios y escuelas rurales, residencias de ancianos, casas de formación, centros psiquiátricos, casas de espiritualidad y guarderías, entre otros. Explicamos cómo se ha financiado todo esto hasta ahora, y cómo se financiará a partir de este año.
En diciembre de 2006, la Nunciatura Apostólica (representante de la Santa Sede en España) y el Ministerio de Asuntos Exteriores acordaron un nuevo sistema de financiación para la Iglesia, que se resume en los siguientes puntos:
Antes del acuerdo
- El Estado realizaba aportaciones a la Iglesia con cargo a los Presupuestos Generales.
- Los ingresos obtenidos a través de la cruz en la declaración del IRPF eran del 0’5239% de la cuota íntegra de los contribuyentes que expresamente marcaban la casilla de la Iglesia Católica.
- La Iglesia estaba exenta de pagar el IVA en la adquisición de bienes inmuebles y de objetos destinados exclusivamente al culto.
Tras el acuerdo de 2006
- Se eliminan las aportaciones directas del Estado con cargo a los presupuestos.
- Desaparece la exención del IVA.
- Se incrementa el coeficiente de asignación en la declaración de la renta al 0’7%.
Con este nuevo panorama, la cuestión es: ¿Cuáles son ahora las fuentes de financiación de la Iglesia?
- Las aportaciones directas a la Iglesia, que es la principal fuente de su financiación.
- A partir de la declaración de 2007, la Iglesia sólo recibirá del Estado el 0’7% de la cuota de los contribuyentes que marquen la cruz en la declaración de la renta.
- Los rendimientos del patrimonio que custodia la Iglesia, cumpliendo la voluntad de sus donantes, para obras apostólicas.
- Otras fuentes de financiación como las subvenciones de las convocatorias públicas para programas de atención social, los fondos para rehabilitación del patrimonio cultural o los ingresos por actividades económicas, como colegios, hospitales, etc.
