Lunes, 5 de noviembre de 2007. Es la fecha señalada para el comienzo de una campaña informativa sin precedentes en la historia.
Nunca antes la Iglesia había tenido que informar a los ciudadanos de realidades que –a los de dentro– nos pueden parecer tan obvias como que “la Iglesia ayuda a los más necesitados de nuestra sociedad”, que “la Iglesia contribuye al desarrollo de la cultura a través de sus numerosos centros de educación y enseñanza tanto a niveles primarios como universitarios” o que “el patrimonio histórico artístico de la Iglesia configura la imagen de nuestras ciudades y pueblos”.
Y es que, el alejamiento de los cristianos de la práctica dominical, unido al silenciamiento que, de la labor que realiza la Iglesia, mantienen sistemáticamente los distintos medios de comunicación, ha hecho que, en la actualidad, la Iglesia católica sea una gran desconocida para la mayoría de los ciudadanos, sean o no creyentes.
“Tanto la actividad de la Iglesia en nuestro país como sus necesidades económicas son bastante desconocidas por la gran mayoría de los ciudadanos. Y eso pese a que casi 8 de cada 10 españoles se declaran católicos”.
Así justifica el Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia de la Conferencia Episcopal Española la necesidad de emprender una gran campaña como la que empezaremos a leer, escuchar y ver a partir de mañana en los distintos medios de comunicación.
Esta campaña se viene preparando desde hace meses, empezando con un estudio para conocer la opinión de los españoles (católicos o no) respecto a la economía de la Iglesia en España y al nuevo sistema de sostenimiento económico. Entre otras conclusiones de dicho estudio, podemos destacar que “hay una buena acogida al hecho de que sean los católicos y los que valoren la actividad de la Iglesia, quienes se hagan cargo de su financiación”.
Asimismo, se constata “la buena predisposición de la opinión pública española hacia las posibles campañas de comunicación que pueda emprender la Iglesia en relación a su sostenimiento”, así como una “mejor percepción pública de los miembros que integran la Iglesia Católica que de la propia organización”.
Como explica el Sr. Obispo en su carta pastoral de esta semana, en la página siguiente, “ahora nos toca a nosotros financiar todos los gastos de la Iglesia a través de cuotas, colectas, donativos y a través de la cruz que se pone voluntariamente en la casilla correspondiente a la Iglesia en la declaración de la renta”. Y es que, tras el nuevo acuerdo con el Gobierno, el sostenimiento de nuestra madre la Iglesia ha de ser responsabilidad de los católicos. Los estudios demuestran que los ciudadanos demandan más información sobre las actividades que realiza la Iglesia en España. Por ello, los responsables de la campaña han elaborado una especie de “argumentario”.
Se trata de dar a conocer la contribución de la Iglesia a la sociedad en múltiples campos, destacando los siguientes: “La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de nuestra vida” (nacimiento, matrimonio, confirmación, enfermedad, muerte...); “ La Iglesia aporta a la persona su dignidad como hijo de Dios” (fe y costumbres, defensa de los derechos humanos, fraternidad, solidaridad, perdón...); “La Iglesia ayuda a los más necesitados de la sociedad” (transeúntes, familias rotas, inmigrantes, ancianos, enfermos de sida...); “Todo se hace con personas que, a causa de su fe, entregan su vida a los demás” (miles de sacerdotes, religiosos y fieles laicos al servicio de la sociedad); “Presencia de la Iglesia en la cultura, la enseñanza y la educación en general” (guarderías, colegios, institutos, universidades...) ; “Las misiones y la cooperación internacional” (Misioneros en los lugares más pobres o peligrosos del planeta); “Crecimiento y desarrollo de la sociedad como tal” (multitud de asociaciones, ONG, movimientos, cofradías...) y “Patrimonio cultural y artístico nacido de la vivencia de la fe” (La Iglesia mantiene y, según sus posibilidades, restaura un patrimonio cultural y artístico sin el cual nuestros pueblos y ciudades serían distintos).
