Recuerda que la diócesis de Málaga tiene abiertos centros para enfermos de SIDA, ancianos pobres, personas sin techo, inmigrantes y mujeres maltratadas.
El obispo de Málaga en una carta titulada Una gran familia ha recordado que la Iglesia “no solo lo predicamos con hermosas palabras, sino que además lo llevamos a la práctica en nuestros centros para los enfermos de SIDA, para los ancianos más pobres, para los sin techo, para los inmigrantes y para las mujeres maltratadas.”
En este sentido, afirma que los cristianos “predicamos el amor fraterno, la solidaridad con los pobres y la defensa de los derechos humanos.”
