Como en años anteriores, Don Antonio Dorado escribe una Carta Pastoral con motivo de la celebración el próximo 1 de enero, de la Jornada Mundial de la Paz.

¡No a las armas nucleares y a toda violencia!

Al igual que el Santo Padre en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, el Sr. Obispo apela por el desarme y que estos fondos sean destinados en provecho de toda la humanidad:

"En una guerra nuclear no habría vencedores, sino sólo víctimas. La verdad de la paz exige que todos, tanto los gobiernos que de manera declarada u oculta poseen armas nucleares como los que quieren procurárselas, inviertan conjuntamente su orientación con opciones claras y firmes, encaminándose hacia un desarme nuclear progresivo y concordado. Los recursos ahorrados de este modo podrían emplearse en proyectos de desarrollo a favor de todos los habitantes, en primer lugar de los más pobres".

Se trata de una propuesta muy hermosa, que la Iglesia repite una vez más con la voz autorizada de un Papa. Y para que estos sueños se conviertan en realidad necesitan contar con el apoyo de todos.

Puede leerse la Carta Pastoral en este enlace.