La matriculación en los colegios de Infantil y Primaria comienza el 1 de junio. Es un buen momento para que los padres se cuestionen cómo quieren que el colegio les ayude en la educación de sus hijos porque los primeros educadores, no lo olvidamos, son los padres.

Comienza la matriculación

Ante esta fecha, la Plataforma Ciudadana en defensa de la Asignatura de Religión ha elaborado un comunicado que presentará durante esta semana a los medios de comunicación. Con él quiere responder al Anteproyecto de Ley que el Ministerio de Educación y Ciencia hizo público hace unas semanas.

La plataforma lamenta que “el Ministerio no haya promovido, alentado y aceptado un auténtico diálogo y debate. Muestra de ello es que el Anteproyecto no es fruto de ningún consenso, ha generado la misma polémica y confrontación social que la propuesta por el anterior gobierno y por ello, si no hay un cambio radical, en que prime el interés educativo por encima de prejuicios e intereses políticos e ideológicos, mucho nos tememos que la futura ley nacerá con fecha de caducidad”.

Así de directos se muestran ante este proyecto de ley y se suman a la preocupación de los profesores de filosofía, ética y humanidades por la reducción y eliminación progresiva que el Ministerio plantea de sus áreas de conocimiento; a la vez que denuncian “el previsible deterioro de la educación en valores y de espíritu crítico que estas medidas provocarán en las futuras generaciones de ciudadanos”.

Ante la pregunta de por qué es necesaria una plataforma que defienda la asignatura de Religión, desde la plataforma afirman que “nos resulta incomprensible y una aberración pedagógica y educativa que una asignatura, como la de religión, que tiene definidos sus contenidos, procedimientos y actitudes, que se imparte con los mismos instrumentos y técnicas que cualquier otra, y que requiere un esfuerzo intelectual para su asimilación y aprendizaje, se pretenda que no sea evaluable ni computable. Medidas así sólo pueden nacer de prejuicios ideológicos, del desconocimiento del carácter escolar de la pedagogía y didáctica de la Enseñanza de la religión y del interés por marginar y discriminar a los profesionales que la imparten y a los alumnos y padres que optan libremente por ella”.

Entonces, ¿qué se puede hacer? ¿Sólo quejarnos, o poner algo de nuestra parte?

Las organizaciones educativas, profesionales, sindicales y familiares que forman parte de la plataforma lo tienen claro: “expresamos una vez más nuestra disposición al diálogo y nuestro deseo de que la nueva ley sea el fruto de un amplio acuerdo social y político en materia educativa. Es urgente la constitución de un sistema escolar estable y no sujeto al vaivén de los cambios políticos. Todavía estamos a tiempo”.

También hacen un llamamiento a los ciudadanos amantes de la libertad de conciencia y de la verdadera tolerancia, para que, más allá de sus respetables afinidades políticas, no permitan el recorte del derecho a una educación integral y a una escuela abierta y plural.

Y, por supuesto, animan a todos los padres, madres y alumnos, a que sigan exigiendo en sus centros educativos su derecho constitucional al estudio serio y con el debido reconocimeinto académico de la asignatura de Religión.