El pasado día seis de marzo, se reunieron en Madrid, coincidiendo con el décimo aniversario del documento de los obispos españoles "La pastoral obrera de toda la Iglesia", representantes de toda España para reflexionar sobre el mundo del trabajo.
Este documento, como señala Francisco Guzmán Lucena, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera de la diócesis de Málaga, “es una herramienta con la que se dota nuestra Iglesia para la evangelización del mundo obrero”.
También es el resultado de un proceso, de presencia de muchos cristianos de nuestro país, que a lo largo de muchos años han tenido en la realidad del trabajo, la misión de ser “apóstoles”. La jornada contó con una treintena de representantes de Málaga cercanas a la Pastoral Obrera.
“Uno de los contenidos más importantes de la nueva evangelización está constituido por el anuncio del Evangelio del Trabajo” (Alocución de Juan Pablo II, 15 de Enero, 1993). Con estas palabras queda de manifiesto la vigencia y actualidad del documento que hace ahora diez años viera la luz en España “La pastoral obrera de toda la Iglesia”.
Juan Pablo II, en este sentido, manifiesta que el trabajo es el centro neurálgico de la llamada “cuestión social”, quizás la clave esencial (LE 3). Por eso Francisco Guzmán señala que “si queremos tener presentes a los empobrecidos de nuestra sociedad, debemos buscar en el trabajo o en la falta de éste las causas principales de la falta de ilusión, inseguridad económica, conflictos familiares, pérdida de horizontes, desprestigio, marginación, migración o tensiones sociales”.
Reflexión
La jornada de Pastoral Obrera celebrada en Madrid ha llevado por título “Iglesia en un mundo obrero precarizado” un título que a ojos de Guzmán Lucena supone una reflexión sobre la sociedad y el trabajo porque éste “juega un papel fundamental en la vida personal, familiar y social.
Uno de los hechos en el mundo laboral que hoy día atenta contra las personas, porque atenta contra su dignidad, es la llamada precarización. Estamos sujetos a permanentes cambios que no ayudan a un crecimiento personal, a una estabilidad familiar, a una sociedad más participativa y democrática”. En este sentido, el Obispo de Málaga también ha denunciado las situaciones en las que, según el prelado, "la dignidad y los derechos del trabajador se ven pisoteados" y que "reclaman la atención y el compromiso de quienes, por la fe en Jesucristo, defendemos la primacía de la persona frente a la eficacia y al beneficio".
Puestas así las cosas, el director del Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera señala que a la pastoral obrera se le plantean una serie de retos como son favorecer y cuidar la formación de la conciencia social y política de todos los cristianos, haciéndoles conscientes de las implicaciones sociales de la fe. Crear los cauces y medios necesarios para que todos los cristianos conozcan la Doctrina Social de la Iglesia y tengan, en lo posible, una presencia y compromiso en la vida pública coherentes con ella. Y en cuanto a aquellos cristianos que forman parte del mundo obrero, será necesario ayudarles a despertar su conciencia obrera y a cultivarla en coherencia con su fe cristiana.
