Castañueleando
Victoria de la Cruz en Yokohama, en 1961

Hace un año conocíamos su historia. La hermana Victoria de la Cruz ha cumplido esta semana 109 años. Sigue tocando las castañuelas, subiendo y bajando las escaleras, comiendo de todo y acordándose mucho de su tierra. Afirma que está viva gracias a que su familia se acuerda de ella. Esta religiosa adoratriz malagueña lleva desde 1936 en Japón, donde ha vivido la Segunda Guerra Mundial y los bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki.

La vida de Victoria es la vida de un corazón entregado a Jesucristo. Aunque no se olvida de su tierra, y habla regularmente con su familia, su destino ha estado siempre donde Dios la ha puesto, y en Japón se ha dejado la vida ayudando a la promoción de mujeres y niños pobres.

Actualmente, vive en una residencia de religiosas en Tokio, donde las religiosas adoratrices evitan que las chicas con menos recursos caigan en las redes prostitución. Sigue tocando las castañuelas para sus hermanas religiosas, y su alegría ha transformado su entorno, y sigue llegando todavía a la tierra que la vio nacer hace 109 años.