El secretario general del partido socialista se ha comprometido a desterrar la enseñanza religiosa de las Escuelas en cuanto llegue al poder. La enseñanza en España será laica. Solo laica. Viene a mi memoria otra declaración parecida de la candidata de “Podemos” en las últimas elecciones andaluzas: “si ganamos eliminaremos las fiestas de semana santa”.
Quisiera llegar hasta la razón primera que mueve estas promesas. También, claro, a los deseos de muchos españoles que, al considerarse de izquierdas, rechazan lo que pudiéramos llamar la presencia de valores y referencias cristianas en el espacio de sus horizontes sociopolíticos.
Es muy triste comprobar la enorme ignorancia, a la vez que extraordinaria ceguera, que conforma el pensamiento casi general de la izquierda. El hombre actual se ha hecho cargo, en solitario y con la autosuficiencia que domina la época, de la construcción de su mañana: “No más reyes, no más dioses”, fue la consigna en los movimientos revolucionarios del XIX. “Entre el átomo y Dios, escogeremos lo más útil para el hombre” decía Willians James. La humanidad se otorga el derecha de escoger a Dios si se dan determinadas circunstancias que lo aconsejen, en caso contrario, no. En consecuencia, hemos querido reconstruir, el Paraíso Terrenal mediante especulaciones filosóficas expresadas en doctrinas políticas concretas. Ocurre que nuestro Paraíso está lleno de agujeros abiertos donde millones de personas gimen de soledad; además, en las mismas fronteras paradisíacas muchísima gente grita de hambre, miseria y abandono. La reconstrucción que emplazada para otro futuro.
Quizá en este momento crucial de la historia universal, merezca la pena una reflexión de gran calado, ¿A partir de qué momento histórico se estableció el conocimiento de que todos los hombres son iguales? Me refiero, insisto, a la igualdad de todos los seres humanos sin atención a sexo o raza? El primero en advertirlo fue el Apóstol san Pablo, sin duda alguna. ¿De dónde parten convicciones tan fundamentales como la dignidad y justicia? ¡Del Evangelio! Sin la manifestación de estas verdades, la Izquierda no hubiera nacido jamás.
