Una cosa es la visión de varios europeos detenidos en Barcelona como presuntos colaboradores del Estado Islámico, y otra sería leerles el corazón. El corazón,  ese centro de contradicciones al que la Biblia llama “engañoso”. El corazón el sitio ideal donde nacen y relampaguean los sueños de humo. Una psicóloga experimentada lo ha hecho. La oí por la Radio.

Dice que son gente en búsqueda de una sociedad distinta bajo el imperativo religioso del Corán. Gente dispuesta a implantar un orden nuevo de acuerdo con los dictámenes de Alá. Agrega la intérprete que los detenidos, neoconversos al Islam, sentían el vacío de la sociedad occidental carente de valores, profundamente hedonista y materializada.

En fin, algo tan común y repetido sobre nuestros jóvenes que resulta redundante. Muchos especialistas han hablado de ello aunque ninguno ha aportado soluciones de interés.

Las generaciones anteriores, las que nos precedieron en el  desarrollo del siglo XX, estaban convencidas de que se encaminaban – cuesta arriba - hacia un mundo nuevo, diáfano, cargado de maravillas, con las convicciones humanistas recién adquiridas

Nos hemos cargado de lavadoras y teléfonos móviles; podemos darle la vuelta al mundo en unas horas. ¡Nada más bello, vive Dios, que la fórmula algebraica Pr.2, decía el poeta Joaquín María Baltrina y agregaba, solo la ciencia a mi ansiedad responde. ¿Y la conciencia? pues, hombre, ya enseñaron los científicos alemanes que la conciencia es un invento judeo-cristiano. Sin  embargo, hay que ver, algunas veces, muerde y remuerde. ¡Ya se irá pasando!

Pasó, o casi, la ola optimista y hace frío ya... Las drogas no nos  hacen entrar en calor. Hay que matar infieles. Es másnovedoso. Esta generación, donde solo triunfan los más fuertes y poderosos, ha cometido el terrible pecado de cerrar la puerta al verdadero Dios, al Dios del Evangelio, que se hizo hombre por amor a los hombres. Esta generación se muere de aburrimiento o mata infieles. Algo que les caliente el camino repetitivo del día a día. Algo hombre