Hace 40 años el Ecumenismo ya estaba presente en nuestra Diócesis a través del sueño de un Jesuita, el Padre Ramón Delius, quien llevaba en su alma la necesidad de romper y superar las barreras de la división

Cuarenta años

Hace 40 años el Ecumenismo ya estaba presente en nuestra Diócesis a través del sueño de un Jesuita, el Padre Ramón Delius, quien llevaba en su alma la necesidad de romper y superar las barreras de la división, lograr el acercamiento y comenzar a vivir el día a día reconociendo al hermano, en los miles de turistas y residentes no católicos que atraídos por nuestro maravilloso clima, llegan a la Costa del Sol.

Lux Mundi comenzó a funcionar con todas las dificultades de una labor desconocida para muchos y ha sido a través del servicio, de la entrega amorosa y generosa de cristianos de diferentes denominaciones, que hoy continúa sirviendo como punto de encuentro no sólo a las Iglesias sino a las personas. Desde que Lux Mundi abrió sus puertas han sido muchas las Iglesias Cristianas que han tenido sus servicios religiosos en el Centro y aunque hoy se han trasladado a sus propias instalaciones, continúan apoyando nuestra labor. Es en la oración y en el trabajo por los demás, por los necesitados y más desfavorecidos en que encontramos una forma de expresar nuestra fe común y de testimoniar a Cristo en la sociedad de hoy.

“Amar, orar juntos y servir” es la expresión que caracteriza a Lux Mundi y que expresa no sólo la espiritualidad ignaciana de su Fundador y de los que hoy continuamos comprometidos en esta obra , sino el serio compromiso por el encuentro y el acercamiento a los hermanos de ésta , nuestra Diócesis. Después de tantos años, hemos avanzado mucho en varios aspectos, uno de ellos es reconocernos hermanos en el bautismo y es por ello que comenzaremos las celebraciones de los 40 años con un encuentro ecuménico en la Basílica Paleocristiana de Virgen de la Vega en San pedro de Alcántara, el próximo viernes 25 de Octubre a las 5 de la tarde. Cristianos de diferentes confesiones nos reuniremos alrededor de la magnífica pila bautismal del Siglo VI, como símbolo de que el bautismo nos hace hijos reconocidos de Dios y hermanos en Cristo, quien nos entregó una Iglesia una y única por la que debemos seguir luchando, si Dios así lo quiere, 40 años más!