Debemos de dar culto a Nuestra Señora y difundir el Evangelio de su Hijo. Por lo que espero fervientemente que dichos actos de culto externo reviertan en una profundización en el seguimiento de Jesús.
El 28 de enero de 2008 redactaba una “buena noticia” bajo este mismo título. Hoy lo repito, porque hay refranes españoles que se nos vienen a la memoria en infinidad de ocasiones, dado lo acertado de su contexto. En aquella ocasión alababa la creación de un banco de cordones umbilicales en Málaga. Hoy me voy a referir a otro tipo de actividades.
Málaga se ha caracterizado desde siempre por su fervor Mariano. (No me refiero al fervor por el presidente del gobierno, precisamente). Se trata del amor que manifiesta nuestro pueblo por María Santísima en sus distintas advocaciones. De hecho, esperamos para el último fin de semana de este mes una eclosión popular con motivo de la celebración del Mater Dei. Dentro del programa de actividades que se van a realizar, destaca el traslado de una parte de las imágenes Marianas de la Semana Santa malagueñas a unas procesión extraordinaria en este principio de otoño. Se esperan 45.000 visitantes y se calcula, (esto también se ha hecho) unos ingresos de 4.300.000 euros con motivo de este evento.
Me parece extraordinario el culto a Nuestra Señora siempre, y especialmente con motivo del Año de la Fe. Lo cual no me quita de pensar que, como decía el Apóstol Santiago: “la Fe sin obras es una Fe muerta”. En palabras más cercanas, “el secreto está en la Y”. Es decir, que debemos de dar culto a Nuestra Señora y difundir el Evangelio de su Hijo. Por lo que espero fervientemente que dichos actos de culto externo reviertan en una profundización en el seguimiento de Jesús y un acercamiento entre los malagueños que por una causa o por otra vivimos desunidos.
Ejemplo del “A Dios rogando…” me lo plantea agradablemente el ejemplo que nos ha dado el párroco de Islantilla en Huelva. Está realizando obras en su parroquia en las que se ha involucrado directamente; además, se preocupa de transmitirles el Evangelio de Jesús a los obreros que le acompañan en esa tarea. El cura lo tiene claro “se enorgullece de haber sacado del paro a un buen número de personas para levantar el templo, con el matiz de que, aparte de sus nóminas, tienen una motivación que cada día saca de la Biblia para que sus obreros entiendan que no están haciendo una obra cualquiera".
Me gusta la idea. Tres consecuencias: templo nuevo para dar culto a Dios; trabajo a los parados y transmisión del evangelio a los alejados. Tres en uno. A Dios rogando…
