Artículo de opinión publicado el martes 2 de julio en la columna "El Alféizar" de diario SUR. «En verano la vida llama con urgencia a la puerta del corazón para disfrutar en familia, con los amigos y desconocidos.»

Verano

Estamos en el segundo día de este recién estrenado mes de julio.   Desde que el verano llegó a Málaga han transcurrido algunas madrugadas.  Sin embargo, es ahora con la llegada de julio cuando se evidencia especialmente que el verano ya llegó a nuestra ciudad.  Con sus músicas, con sus aromas, con sus sabores.  Aún resta trecho hasta que el otoño llegue con su particular melancolía. Mientras eso ocurre la vida sigue. Como siempre.  Inquieta, desafiante, prometedora.  Ha llegado el tiempo de las vírgenes del mar, del bronceado y el espeto.   Ha llegado el tiempo de volver a comprobar que entre la noche y el día no hay pared. 

En verano la vida llama con urgencia a la puerta del corazón para disfrutar en familia, con los amigos y desconocidos.  Flota en el aire la energía alegre de la fiesta. Llegan días iluminados por las bombillas multicolores.  En verano se calientan los cuerpos y pueden enfriarse las almas. Ten cuidado.  Vayas a hacerte daño.  Estamos en la estación del calor.  Y de la convivencia. Y en época de crisis no siempre las soluciones que se presentan como primeras son las mejores.  Vive y ama. Todo lo demás es secundario.  Porque quien ama respeta, comprende y sonríe especialmente a quien durante el año ha visto tendido a su alrededor: hijos, pareja, amigos… 

Agustín de Hipona decía: ama y haz lo que quieras.  Pero que sea un amor de los de verdad. De los que entregan alma, vida y corazón.  De los que respetan la libertad.  De aquellos que escuchan.  De esos que todos necesitamos que llegue a nuestra vida.   Afirma el protagonista de Karoo de Steve Tesich: «Mi vida matrimonial se había terminado pero mi matrimonio continuaba». Pues eso, hay cosas que cuando terminan, terminan.  Pero lo más grave es que hay historias que corren el riesgo de dinamitarse por las malas cabezas y compañías.  Sé libre. Pero solo después de amar y de sopesar lo que realmente importa en la vida.  Cuánto tacto tenemos que desplegar.   La vida es un continuo aprendizaje para descubrir hacia dónde queremos encaminarla.  El verano es una ocasión propicia.