Los únicos lugares eclesiásticos que están exentos de contribución son los destinados al culto y los conocidos como asistenciales, mediante la misma norma que exime a los sindicatos y a los partidos políticos como el suyo.

El IBI de Rubalcaba

El señor Rubalcaba tiene la habilidad de sorprendernos. O sea, de decir las cosas más inesperadas en el momento menos oportuno. De pronto, cuando nadie lo esperaba y en un contexto inapropiado, dice que la Iglesia debe pagar IBI; como punto de apoyo a su demanda, afirma que la propia Iglesia cobra a la gente por dejar los coches en los aparcamientos de las catedrales.

Olvida que los únicos lugares eclesiásticos que están exentos de contribución por este concepto son los destinados al culto y los conocidos como asistenciales. Por cierto, mediante la misma norma que exime a los sindicatos y a los partidos políticos como el suyo.  De todas maneras, esto es irrelevante. Me refiero a la solidez o vaciedad de los argumentos. Lo que de verdad importa es la inquina, la visceral inquina, de la izquierda contra la Iglesia y, por extensión, contra todo lo que suene a cristiano. O, quizá, habría que enunciarlo al revés: al cristianismo y cualquiera de sus manifestaciones. Algún día – estoy seguro- habrá una revisión objetiva de los viejos postulados. Entonces la llamada izquierda, que se debate entre los últimos reductos del marxismo y los llamados movimientos progresistas, reconocerá su error.

Quizá mereciera la pena hacer una radiografía de la actualidad ideológica de la izquierda. Y, hombre, ya puestos, también de la derecha. La verdad es que ambas viven bajo la ferocidad aplastante, inmisericorde, del capitalismo. Sería erróneo confundir capitalismo con derecha sin más. El capitalismo no tiene fronteras ni ideologías. El liberalismo, hoy casi agonizante, ha perdido el horizonte. La izquierda busca su identidad mediante el derribo de todo lo que huela a trascendente…

¡Ah! en la mayoría de las ciudades, los aparcamientos que rodean a las catedrales son de propiedad municipal. Cobran los Ayuntamientos.