De mayor quiero ser como nuestra amiga Rita. Ella defendió que la vejez mental no existe.
Días pasados pude presenciar una entrevista realizada a una investigadora española de “cierta edad”. A los argumentos esgrimidos por la periodista, basados en la edad de la científica, ésta, con excelente criterio, respondió con una cita de la centenaria italiana Rita Levi-Montalcini: “Nos tenemos que preocupar de las arrugas del alma, no de las de la cara”.
Excelente reflexión. La curiosidad me ha llevado a investigar en la vida de la investigadora italiana recientemente fallecida (diciembre 2012) a la edad de 103 años. Rita Leví, de ascendencia judía sufrió la persecución nazi después de doctorarse en 1935 en la Universidad de Turín mediante un trabajo histológico. Recibió el premio Nóbel de Medicina en 1986 que premiaba su trabajo sobre el crecimiento de las células neurológicas.
A lo largo de su vida fue asesora y amiga personal de los Papas. Fue la primera mujer que entró en la Pontificia Academia para las Ciencias del Vaticano, pese a declararse “judía atea” y defensora de la eutanasia: “tuve una buena relación con Pablo VI y con Wojtyla, también con Ratzinger, aunque menos profunda que con Pablo VI, al que estimaba mucho”. El Vaticano se hizo eco del pesar por la pérdida de la investigadora y el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, se refirió a ella como "una figura eminente, no solo por sus altos méritos científicos, sino también por su compromiso civil y moral que la convirtieron en una inspiración para la comunidad italiana e internacional".
Les transmito una serie de citas de esta señora, que nos hacen ver su categoría humana:
• "Debería agradecer a Mussolini haberme declarado raza inferior, ya que esta situación de extrema dificultad y sufrimiento, me empujó a esforzarme todavía más."
• "El cerebro nunca debe jubilarse, sino trabajar noche y día, porque a cierta edad -como la mía- ya no es necesario dormir, es una pérdida de tiempo."
• "A los cien, mi mente es superior, gracias a la experiencia, que cuando tenía 20 años."
• "En lugar de añadir años a la vida, es mejor añadir vida a los años."
• "No temas a las dificultades: lo mejor surge de ellas."
Su sobrina, Piera Levi-Montalcini, explicó que "falleció tras el almuerzo" y señaló que "se apagó como se puede apagar una larga y trabajosa existencia que fue feliz, sobre todo en los momentos de trabajo".
De mayor quiero ser como nuestra amiga Rita. Ella defendió que la vejez mental no existe. Estoy totalmente de acuerdo con su idea. Me quedo con el deseo de no tener arrugas en el alma y añadir vida a los años.
