Dice Cayo Lara, el líder de Izquierda Unida, que es vergonzoso comparar el Ave María con el álgebra o la teoría de la evolución de las especies. Tiene toda la razón; son incomparables
Se refiere a la nueva Ley de Educación que equipara la enseñanza religiosa a otras en la evaluación general del curso académico. Sin embargo, conviene recordar que no vulnera la libertad del alumno para escoger o rechazar la Religión como materia académica. Los socialistas son más radicales y amenazan con pedir una revisión del concordato con la Santa Sede.
Es evidente que esta indignación, algo teatralizada, tiene más de búsqueda de aplauso popular que de peso específico propio.
Los movimientos llamados de izquierdas andan enganchados en las últimas propuestas ideológicas del siglo XIX. Con toda objetividad puede decirse que cuesta trabajo encontrar una novedad entre la exuberancia de sus discursos. Con toda objetividad, es necesario convenir que eirran el tiro cuando ponen toda la artillería contra la Iglesia. Un Ave María nunca producirá endurecimiento del corazón humano hasta el extremo de hacerle insensible a la acumulación de riquezas; la carencia de “aves Marías” a lo mejor, sí.
Lo mismo cabría decir de su postura frontal contra otras enseñanzas del cristianismo. Por ejemplo, el aborto.
Ha llovido mucho desde Marx. Su grito liberador está enmohecido. La izquierda primitiva no enarboló banderas distintas a las que denunciaban la acumulación de capital y el sometimiento a él de la clase trabajadora. Esta llamada progresista, se apasiona con la erradicación del Ave María e ignora que solo cien familias –cien- podrían terminar con el hambre en el mundo
