"Que la comunidad internacional no permanezca inerte frente a la inmensa tragedia humanitaria y al drama de numerosos refugiados en Siria e Irak". El Papa Francisco pronunció la tradicional bendición Urbi et Orbi tras la misa de Pascua en el Vaticano, con un recuerdo especial a las víctimas del "absurdo derramamiento de sangre" en Nigeria, Yemen, Libia, Oriente Medio, Sudán del Sur o Ucrania, y un llamamiento a la esperanza en los procesos de paz entre Israel y Palestina o el reciente acuerdo firmado en Ucrania para el desarme nuclear de Irán.