Plantear unas vacaciones en familia puede estar condicionado por una buena cantidad de variables. ¿Coinciden las fechas del marido y la mujer? ¿Hay niños? En caso afirmativo, ¿de qué edades? Cada vez son más comunes los casos de que no sean vacaciones “pagadas” (“me han cortado el contrato y me han dicho que me hacen uno nuevo en octubre” “llevo dos años en paro” o de que, ante la escasez de trabajo, se coja alguna sustitución en el verano “...porque luego, sólo Dios sabe...”). Esas frases suelen resonar en los despachos del COF.