Detalle del cartel del jubileo de san Juan de la Cruz, obra del pintor Manuel García Villacañas

El 14 de diciembre celebramos la fiesta de san Juan de la Cruz, cofundador de la Orden de los Carmelitas Descalzos junto a santa Teresa de Jesús. Patrono de los poetas y escritores españoles, su obra se considera el culmen de nuestra mística.

La reforma del Carmelo le supuso duras pruebas y dificultades para ver a Dios en medio de las tribulaciones, experiencia que dejó reflejada en oraciones bellísimas como la que acompaña este texto, su famosa “Llama de amor viva”.

Este año, en la víspera de su fiesta, se inaugurará en la iglesia segoviana donde reposan sus restos el Año Jubilar Sanjuanista convocado con motivo del tercer centenario de su canonización y los 100 años de su proclamación como doctor de la Iglesia. Al día siguiente se abrirá la puerta santa en Fontiveros, localidad natal del santo, coincidiendo con la fecha de su nacimiento. La clausura oficial será en Úbeda, ciudad donde murió, el 26 de diciembre de 2026.

En Málaga, la apertura solemne del año jubilar tendrá lugar el lunes 15 de diciembre en la parroquia de Stella Maris, en la Alameda Principal, en la que sirve una comunidad de carmelitas descalzos, en la Eucaristía de las 19.30 horas. En nuestra diócesis contamos, además, con una parroquia dedicada a él, en la barriada malagueña de El Palo.

Cartel del Jubileo de San Juan de la Cruz
Cartel del Jubileo de San Juan de la Cruz

LLAMA DE AMOR VIVA

¡Oh llama de amor viva,

que tiernamente hieres

de mi alma en el más profundo centro!

Pues ya no eres esquiva,

acaba ya, si quieres;

¡rompe la tela de este dulce encuentro!

¡Oh regalada llaga!

¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,

que a vida eterna sabe,

y toda deuda paga!

Matando, muerte en vida la has trocado.

¡Oh lámparas de fuego,

en cuyos resplandores

las profundas cavernas del sentido,

que estaba oscuro y ciego,

con extraños primores

calor y luz dan junto a su Querido!

¡Cuán manso y amoroso

recuerdas en mi seno,

donde secretamente solo moras

y en tu aspirar sabroso,

de bien y gloria lleno,

cuán delicadamente me enamoras!