La barriada de Palma-Palmilla ha sido escenario de un encuentro interreligioso convocado desde la Mesa de las Culturas, dentro del plan comunitario Palma-Palmilla, en el que participó la Iglesia católica a través de las comunidades parroquiales del barrio, San Pío X y Jesús Obrero, y la Pastoral Gitana.

Bajo el lema: “convivir es compartir un mismo suelo diferentes raíces y un mismo cielo”, y organizado desde la Mesa de las Culturas, el 12 de noviembre mantuvieron un encuentro las distintas confesiones religiosas existentes en la barriada Palma-Palmila. En palabras de Pedro Fernández Alejo, trinitario, «ante más sesenta participantes, responsables religiosos de distintas confesiones, como la musulmana, la iglesia evangélica de Filadelfia, la ortodoxa y la católica representando a las comunidades de San Pío X y Jesús Obrero, ofrecieron una visión religiosa desde el Dios creador y desde Jesucristo que favorece, desde los distintos credos, la tarea de construir juntos un proyecto común de convivencia pacificadora y constructiva». 

Tomasa Losada es miembro de la Pastoral Gitana desde hace mucho tiempo, comprometida con el barrio y, especialmente, con los vecinos que más dificultades pasan, caminando como Iglesia madre y cercana a los que sufren, en un barrio en el que se está trabajando desde el acompañamiento y el deseo de revitalizar esta pastoral. Del encuentro interreligioso, ella afirma que «fui muy contenta porque me di cuenta de lo importante que es el respeto y la unión entre tantas religiones. Me llené de amor y de gratitud porque lo importante es que nos llevemos bien y unirnos». 

El objetivo es, explica el sacerdote trinitario, «convivir compartiendo un mismo suelo, unos mismos sueños cargados de esperanzas, afrontando juntos, como comunidad humana diversa y plural, proyectos de vida y esperanza. Esto nos hace ser fuertes y nos permite convivir compartiendo lo mejor de nosotros mismos como personas, enriquecernos con nuestras culturas plurales y maravillosas, sostenidos por nuestra fe en el Dios de la vida y de la paz. Nos proponemos entre todos aunar esfuerzos generando signos de paz, de amor, de perdón. Superando diferencias e integrándonos en este proyecto humano, social y religioso que nos llevará a conformar una comunidad humana muy rica y esperanzadora en nuestra barriada».

Para él y sus comunidades, «ha sido una gran experiencia humana y de sentimientos religiosos compartidos desde la armonía. Es de notar la presencia numerosa de la comunidad de la Pastoral Gitana que intervino con las parroquias de la barriada. Al final, los organizadores obsequiaron a los participantes una botellita de aceite, con un ramo de olivo y un pergamino».