El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 3 de noviembre, (Lucas 14, 12-14).

En nuestro mundo, el valor de la persona se mide por el interés. Una persona que me puede aportar vale mucho; una persona que me puede pedir (un migrante, un enfermo terminal o incluso un niño por nacer) no vale nada. Pero el Señor no hace acepción de personas. Para Él todos valemos lo mismo, tenemos una dignidad sustancial que nos hace a todos iguales dentro de nuestras diferencias. Por eso, el cristiano, que ve en cada persona a un hijo de Dios, no puede cerrar sus ojos ante el sufrimiento de los pobres, lisiados, cojos y ciegos de hoy que son todos los que no son considerados dignos. Frente a la sociedad del descarte, propongamos el Evangelio de la inclusión, el Evangelio de la vida.