El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 28 de agosto (Mt 24, 42-51)
La muerte alumbra la vida
No nos gusta hablar de la muerte. Cuando sale la conversación, cambiamos de tema y tratamos de vivir como si nunca nos fuera a pasar a nosotros.
San Juan Pablo II, en su testamento, hablando de su última llamada, afirmaba: «Deseo seguirle y deseo que todo lo que forma parte de mi vida terrena me prepare para ese momento».
Tener la muerte presente a diario ha sido tradicionalmente una de las virtudes de los santos, a quienes se representa con una calavera que les recordaba el destino final. No es gusto por lo lúgubre, sino todo lo contrario, pues la recompensa es enorme.
Vivir cada instante con la certeza de que nos espera el abrazo del Padre da una nueva y luminosa perspectiva a la vida.
