El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 14 de julio, (Mt 10, 34-11,1).
La lectura del Evangelio de hoy parecería a simple vista un contradiós. ¿Cómo me pide Jesús que me enemiste con mi padre, con mi madre, con mi suegra…? ¿Su mensaje no era de paz? ¿Y cómo me pide que lo quiera a Él más que a mi hijo o que a mi madre? ¿No es una actitud egoísta? Jesús quiere de nosotros un cambio radical de vida porque su mensaje va en serio. No es igual creer que no creer, no es igual amar que no amar. Por eso, nos advierte contra la afectividad que puede apartarnos del amor. No ama más a su hijo quien más satisface sus deseos, sino quien más hace por acercarlo a Dios que es la fuente de su felicidad. No ama más a su suegra quien, por no molestarla y provocar un conflicto familiar, toma decisiones en contra del bien del matrimonio, la fe de la familia o de los nietos. Jesús nos enseña a amar de verdad a la familia, amando a Dios sobre todas las cosas.
