Los criterios de Dios

“Los últimos serán los primeros y los primeros los últimos”. Es una frase que hemos escuchado infinidad de veces. En este domingo, la encontramos al final del relato del Evangelio de la Misa. Y nos podemos preguntar: “¿A qué se refiere el Señor con estas palabras?”. Si escuchamos con atención esa parábola que nos propone Jesús, -del propietario que contrató a jornaleros a diferentes horas y les pagó a todos lo mismo-, seguro que a nuestros esquemas mundanos les resulta extraño ese proceder. Jesús contó aquella parábola a sus discípulos para que entendieran bien que Dios no se guía por criterios humanos; que Dios trabaja de manera muy diferente a la nuestra.

En el Reino de Dios, el importante no es el que llega antes. Para Dios lo importante es el amor gratuito, la generosidad sin límites, y no nuestras cuentas tantas veces cuadradas al milímetro. Y es que en nuestra vida hay a veces actitudes que, de cara a Dios, son puro comercio. No me refiero a otra cosa sino a esas ocasiones en las que le decimos a Dios:

“Si tú me concedes esto... yo te doy/hago lo otro”. Somos a veces muy “negociantes” en nuestras relaciones con Dios y conloshermanos. Perohoyel Señor nos invita a ser simple y llanamente generosos y misericordiosos como él lo es. Esta parábola es también un ejemplo de la misericordia de Dios. Entendamos bien que lo más importante es lo que Dios es capaz de hacer por nosotros, y no tanto lo que nosotros podamos hacerporél. ¡Felizsemana!