La cruz, signo de victoria

Estamos muy acostumbrados a ver el signo de la cruz por todas partes en nuestra sociedad, impregnada de fe cristiana. Llevar la cruz colgada al cuello es algo muy común; es el signo del cristiano, que reconoce en ella el medio por el cual el Señor nos redimió. Para nosotros es normal mirar la cruz, pero para los paisanos de Jesús, ver al Mesías morir en ella era un auténtico escándalo, que hacía tambalearse la fe. Los discípulos de Jesús no comprendieron aquel momento de la vida del Señor, hasta que llegó la Resurrección. Y es que no era normal que todo un Dios muriese en la cruz como un criminal de la época.

Por eso, porque la cruz de Cristo no es algo más para el cristiano, celebramos cada año esta fiesta de la Exaltación de la Cruz. En el Evangelio, hoy se nos deja muy claro el amor infinito de Dios por nosotros: un amor tal hasta el punto de entregar la vida en la cruz. Desde entonces, la cruz es signo de victoria, signo de amor, de entrega. Ya nada nos podrá separar del amor de Dios Padre, mostrado en su Hijo, Jesucristo, crucificado. ¡Somos seguidores de un crucificado! Jesús, desde su cruz, nos está diciendo que el camino de su seguimiento es el de ir tras él cargando también nuestras pequeñas o grandes cruces. Porque sólo en él hay redención y salvación.

¡Feliz domingo! ¡Feliz semana!