Lectura (Lectio)
El trigo y la cizaña crecen juntos, el bien y el mal conviven en la historia humana, pero sólo a la hora del juicio Dios separará a ambos. Me acerco al pasaje con la intención de comprenderlo y dejarme interpelar por él. Es el Señor quien se dirige a mí personalmente.
Meditación (Meditatio)
Estos versículos forman parte del llamado “discurso de las parábolas” (Mt 13). Contiene siete parábolas mediante las cuales Jesús da a conocer “los misterios del Reino de los Cielos” (Mt 13,11). El pasaje que hemos leído incluye tres de ellas (vv. 24-33), una breve observación sobre la finalidad de las mismas (vv. 34-35) y una explicación sobre el trigo y la cizaña. Esta parábola sólo aparece en el Evangelio de Mateo. Su carácter metafórico salta a la vista y pretende mostrar cómo actúa Dios en medio de la historia humana. Lo que se subraya en este caso es que la buena semilla sembrada por él comparte terreno y crece junto a aquella otra arrojada por el enemigo. Y en contra de la práctica habitual, el amo del campo prefiere esperar al momento de la siega para separar el trigo de la mala hierba. Frente a quienes esperaban a un Mesías que para instaurar el Reino aniquilara a los malvados para salvar sólo a los perfectos; Jesús invita a ser prudentes y a tener paciencia ante la ambigüedad de la realidad humana. Las dos parábolas siguientes (vv.31-33) son mucho más breves y “gemelas”: ponen de relieve el contraste que existe entre la situación inicial y el resultado final del proceso. Ambas imágenes quieren evitar el triunfalismo, pues llaman la atención sobre la insignificancia de los comienzos, pero animan a la esperanza al subrayar la fuerza misteriosa e imparable que conduce a la plenitud. La breve reflexión sobre el sentido final de las parábolas (vv.34-35) incide sobre la incapacidad del pueblo para entenderlas, de ahí que Jesús abandone a la gente y se retire con sus discípulos a la casa (v.36) y allí les explique en privado la parábola del trigo y la cizaña (vv.37-43). Esta explicación se fija sobre todo en el momento de la siega, se insiste así en el acontecimiento futuro del juicio del Hijo del hombre.
Oración (oratio)
¿Qué puedo aprender de la paciencia de Dios frente a la experiencia del mal presente en la Iglesia y en la sociedad? Puesto en la presencia del Señor descubro las mociones del Espíritu en este momento.
Contemplación (contemplatio)
Dios actúa permanentemente en la historia humana. Pido luz y sensibilidad para descubrir su presencia salvadora y liberadora. Callo y adoro.
Compromiso (actio)
¿Cuál de estas parábolas me aplicaría a la hora de evaluar mi compromiso en el mundo y dentro de la Iglesia?
