Francisco Aranda, delegado de hermandades y cofradías, ha valorado el pregón al término del mismo con estas declaraciones: «El realismo mágico; las capacidades escénicas, un pregón-coral, al mejor estilo, el dominio de la dicción ( modulaciones, cambios, tonos y tonalidades, silencios y pausas...), recursos literarios que han ido desde lo más popular malagueño a lo más comprometido con la cruel realidad social que vivimos; importantes y nada veladas denuncias a un mundo mudo, cruel y globalizado. Una trama narrativa perfectamente articulada en torno a un viaje de ida y vuelta, y unos tipos mezcla de leyenda y realidad, en una elipsis cronológica y espacial, afectiva y emocional impecable, vehiculada en torno a lo onírico.  Todo tan del gusto de hoy...  Para ser más directos: un casi inmejorable pregón cofrade, como bien y acertadamente ha apuntado D. Jesús, nuestro obispo.  Rugió el Cervantes.»