Foto de Edwin Ariel Valladares

El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 30 de abril, (Jn 3, 16-21).

Solo quien es padre sabe lo que duelen los hijos. Por ellos estamos dispuestos a sufrir lo indecible, a pagar lo que sea, a perder hasta la vida si hiciera falta. ¿Puede haber amor más grande que el de una madre o un padre por su hijo? Pues sí que lo hay: el de Dios hacia nosotros: «tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna». Quizá la analogía con la paternidad humana nos haga capaces de entender cuánto dolor supuso para Dios entregar a su Hijo y cuánto nos ama entonces. ¡Cuándo comprenderemos que no ha venido a juzgarnos, sino a salvarnos y a hacernos hijos suyos por puro amor!