El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 4 de febrero, (Mc 5, 21-43)
«Pon las manos sobre ella», le pide Jairo a Jesús para curar a su hija y Él va, la coge de la mano y le dice Talitha qumi, provocando la inmediata curación de la niña. La hemorroísa, por su parte, se le acerca por detrás y le toca el manto pensando que con tocar su vestido se curaría. El contacto físico con Jesús cura, "sale una fuerza de él", afirma el evangelista. Jesús no se ha ido muy lejos, se ha quedado con nosotros en la Eucaristía y en el hermano necesitado. Eucaristía y servicio, lugares privilegiados para tocar físicamente a Dios. Quien los frecuenta desde la fe, experimenta una fuerza que cura todas las heridas del alma.
