El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 17 de septiembre (Lc. 7, 11-17).
Cristo se hace solidario, cercano a la gente que sufre. La mujer viuda es objeto de todas las desgracias al perder a su hijo. Y más en una sociedad como la hebrea de principio de nuestra era. Ya no solamente sufre la pérdida de un hijo, dolor inenarrable; sino que además el futuro se cierne imprevisible sobre la vida de una mujer que no trabaja ni tiene quién trabaje para el hogar. Cristo lo sabe y revive a su hijo. “¡Muchacho a ti te lo digo, levántate!”. Llegar a esto solo es posible si se está en la calle compartiendo la vida, si se tiene sensibilidad y se conocen las situaciones vitales por las que pasan las personas. Este milagro no se hubiese dado si Cristo hubiese estado instalado cómodamente en su zona de confort, cual despacho actual.

