El Misal, en su número 306, indica lo único que puede haber sobre el altar durante la Misa, no contemplando las flores, ni otros paños que no sean el mantel blanco; opcional sería el uso de las velas y de la cruz : “Sobre la mesa del altar se puede poner tan sólo aquello que se requiere para la celebración de la Misa, es decir, el Evangeliario (...); y desde la presentación de los dones hasta la purificación de los vasos, el cáliz, con la patena, la píxide, en caso de que sea necesario, y el corporal, el purificador,

la palia y el misal. Colóquese también de un modo discreto lo que pueda ser necesario para amplificar la voz del sacerdote”.