Obras son amores

Dice el conocido refrán que “obras son amores, y no buenas intenciones”. También nos sirve esta conocida frase para describir cómo hemos de ser en cuestiones de fe. Todos sabemos que nuestra vida cristiana a veces deja mucho que desear; no somos perfectos y metemos la pata todos los días.

Jesús hoy -en el Evangelio- viene a enriquecer nuestro camino de fe, en la parábola de los dos hermanos. Uno respondió obedientemente a su padre, pero sólo con palabras. El otro parece que al principio se mostró poco obediente, pero luego se arrepintió y cambió de actitud. Jesús hablaba a unos israelitas de su época que ya estaban muy satisfechos de sí mismos y de su vida mediocre ante Dios. Y les echa en cara con esta parábola que lo importante no es sentirse de una pasta especial, sino cambiar de vida. “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios”.

En cuestiones de fe, no vale con una lista de palabras huecas, que al final no llevan a ninguna parte. Creer es vivir con coherencia el Evangelio, aunque a veces metamos la pata. Lo peor de los contemporáneos de Jesús era que su vida mediocre ya les bastaba, y no veían necesidad de cambiar.

Pidamos al Señor que vivamos la fe con autenticidad, con obras que muestren al mundo la alegría y la grandeza de ser hijos de Dios. ¡Feliz semana!