La experiencia de ver a Jesús Resucitado después de haberlo dejado en el sepulcro… no la podríamos explicar con palabras.

¿De qué manera nosotros podemos tener esa experiencia de encuentro con el Señor Resucitado, hoy en día? Es lo que nos quiere responder el evangelista San Lucas hoy. 

Aquellos dos discípulos del Señor ya habían perdido toda esperanza. Volvían de Jerusalén para sus casas, porque no habían comprendido lo que significaba la Resurrección de la cual Jesús les había hablado. Habiendo muerto Jesús, ya todo estaba perdido. Había sido todo muy hermoso mientras estaban con Él, pero ahora… se van de Jerusalén, y se apartan de la comunidad. Y es en el camino donde Jesús Resucitado, al que no saben reconocer, se les hace el encontradizo; camina con ellos, les explica las Escrituras y les abre el entendimiento, y además se queda con ellos para celebrar aquella Eucaristía tan especial. Y los dos discípulos, en la fracción del pan, abren verdaderamente sus ojos y reconocen al Señor. Y vuelven corriendo a Jerusalén, a la comunidad. Si queremos un verdadero encuentro con  el Señor Resucitado, tenemos dos medios privilegiados: su Palabra y la celebración de la Santa Misa. Ellas nos llevan a tener un trato real con Él, y a vivir en comunidad, con la certeza de que el Señor camina a nuestro lado y se queda con nosotros. ¡Feliz Pascua de Resurrección!