Estamos al comienzo del curso pastoral. El descanso ha constituido una ocasión más para profundizar en nuestra vida de fe. Y ahora, de la mano de Santa María de la Victoria, Madre y Patrona de la Diócesis, vamos a continuar las actividades pastorales. Deseamos proclamar al hombre del siglo XXI que Dios sí existe, que nos ha creado y nos espera más allá de muerte, que se preocupa de nosotros, nos acompaña en nuestro caminar, nos ama con su pasión tierna de Padre y se ha hecho presente en nuestra vida en la persona de Jesucristo.