«Estábamos cenando, se levantó y se quitó el manto, tomó una toalla y agua para
lavarnos los pies como hacen los esclavos en las casas de los señores…». Los once
contaron una y otra vez cómo vivieron con Jesús la última cena pascual; no olvidaron ni un
detalle, ni un gesto del Maestro, y la memoria de aquella noche de entrega, que nosotros
revivimos en cada Eucaristía, es como un caudal enorme, imparable, que sigue dándonos
vida. Incluyendo su mandato pronunciado con la autoridad del amor: «Os he dado ejemplo
para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».