El Año Santo compostelano de 1993 marca un hito estadístico en las cifras que pacientemente va recogiendo la Oficina del Peregrino del Arzobispado de Santiago de Compostela. Hasta esa fecha el número de los peregrinos a Compostela por “los caminos de Santiago” alcanzaron su cresta en 1992 -dos años después de la Jornada Mundial de la Juventud a la que había convocado y acudido Juan Pablo II-, lográndose una cifra elevadísima para aquellos años y muy próxima a los 10.000 peregrinos.